Guillermo Rodríguez Lara: Biografía, gobierno, obras y más

Se hace mención a Guillermo Rodríguez Lara de manera bien detallada, siguiendo con la historia  de los grandes del Ecuador, fue mejor conocido como Bombita, fue un déspota militar que gobernó a Ecuador durante la temporada que abarcó desde el 15 de febrero del año  1972 hasta el 11 de enero del año de 1976. Se instruyó con cursos en la fuerza laboral de Guerra Irregular y Tarea de Sostenimiento en la Academia de Las Américas en Panamá.

Biografía de Guillermo Rodríguez Lara

Nace en la ciudad de Pujilí el 9 de agosto del año de 1927 Guillermo Rodríguez Lara, en una comunidad situada en la zona rústica de la zona andina de Cotopaxi del Ecuador. Terminó sus estudios secundarios en la Escuela Militar Eloy Alfaro en Quito, donde se prepararon oficiales de la fuerza armada ecuatoriana. Vea Sixto Durán Ballen.

En  el año de 1944 obtuvo una ayuda  económica mediante una beca para continuar con sus investigaciones en la escuela militar de Colombia, fundación donde logró magníficas distinciones con altísimas calificaciones y, en consecuencia, mereció el puesto de primer teniente. Más tarde obtuvo el nivel de segundo teniente de ingenieros  del ejército ecuatoriano y donde obtuvo, con una legitimidad extraordinaria, el principal vestigio del curso.

En el año de 1945 comenzó su formación  en la Facultad de Artillería e Ingenieros. En el año de 1947 obtuvo una beca para continuar con su instrucción en la Escuela Técnica Superior de Argentina, adquiriendo resultados académicos asombrosos y graduándose como ingeniero militar con capacidades fantásticas. También  consideró parte de su formación  en los Estados Unidos,  en los años anteriores en la ya desvanecida  e increíble Escuela de las Américas.

Trayectoria militar y laboral

En esta hermosa temporada del año de  1962 a 1964, Guillermo Rodríguez Lara se desempeñó como educador en la que era la Escuela de las Américas en Panamá, una organización de sombrío reconocimiento y en la que se prepararon numerosos represores militares, algunos de los cuales incluso terminaron ocupando cargos importantes en sus naciones particulares. Rodríguez Lara fue uno de ellos.

Es en el año de 1966, cuando se unió al Estado Superior de la Escuela de Guerra del Ejército siendo reconocido por el presidente Clemente Yerovi. Después del esfuerzo de intento de golpe  militar de marzo del año de 1971, hubo una renovación de la dirección central de la Fuerza Armada de Ecuador.

Clemente Yerovi

Lo que fue una eventualidad para favorecer a Guillermo Rodríguez Lara, quien fue nombrado Jefe General del Ejército por el presidente José María Velasco Ibarra, quien estaba cumpliendo su quinto mandato presidencial desde el año de 1968 a 1972, gobierno que no pudo terminar  porque fue derribado en un golpe militar por quien recibiera honores por el mismo.

Honores y reconocimientos recibidos

El general Guillermo Rodríguez Lara es dueño de una gran cantidad de reconocimientos  como medidas de condecoraciones y premios, tanto nacionales como externos, que le fueron otorgados a través de su vocación de experto y militar como un reconocimiento razonable de su incuestionable pericia, trabajo y beneficios militares. .

Es bien importante tener en cuenta que este personaje recibió la condecoración del Gran Collar que otorga  la Escuela Superior y el Colegio Militar. Además, recibió medallas de Colombia y Venezuela. En el año de  2013 obtuvo una medalla en la ciudad de Ibarra, en la región norte de Imbabura, que fue permitida por la Sociedad Bolivariana, del centro de Imbabura.

También recibió el premio, llamado “Simón Bolívar” siendo esta la honra más grande y el adorno de posicionamiento más notable que existe, el mismo  se presenta dentro de esa fundación, le fue otorgado debido a su condición de residente probo y además, por su espléndida vocación militar en el Ejército de Ecuador, fue un hombre de reconocida conducta.

Vida personal y familiar

En lo que se refiere a su vida personal se ha de comprender que en el año de 1953 se casó en el lugar donde creció con Aída Judith León, que es su pariente por línea materna y con quien tuvo cinco hijos: Nancy Elizabeth Rodríguez León, Guillermo Aurelio José Rodríguez León, Gioconda Judith Rodríguez León, Miriam Azucena Rodríguez León, Antonio Roberto Rodríguez León, una muy grata y afable familia.

Guillermo Rodríguez Lara fue un hombre famoso  que  se le conoció cariñosamente como Bombita, que lejos de ser despectivo u ofensivo para su persona, es en cierto modo una muestra colosal de amistad y afecto con respecto a la población general, particularmente en el campo de guerra, provincial y prevalente.

Fue  un ilustre que conservó aires bastante bajo, por lo que sus apariciones en la prensa  fueron bastante  esporádicas y divididas en tiempo desde que dejó el cargo. Con frecuencia, sus propias demostraciones no atrajeron jamás la consideración de los medios de comunicación ni crearon ningún tipo de  vergüenza o noticias de última hora. Actualmente  no se vio en los espacios sociales, sino que se retiró a llevar una vida más tranquila.

¿Quién fue Guillermo Rodríguez Lara?

Guillermo Rodríguez Lara fue un prominente Militar y gobernante ecuatoriano.  Que por su ardua conducta fue designado Jefe de la Junta Militar en el inicio del golpe de Estado  del 15 de febrero del año de  1972, a partir de allí se declaró dictador y se presentó en la autocracia más larga de la nación.

Terminó su formación de bachillerato en la Escuela Militar Eloy Alfaro en Quito, y  siguiendo con una formación más profunda en la ingeniería. Fue educador en la Escuela Eloy Alfaro y profesor en la Escuela de las Américas en Panamá durante la temporada del año de 1964. Y en el año de 1966, se unió al Estado Superior de la Academia de Guerra en la que fue reconocido por el presidente Clemente Yerovi.

José María Velasco Ibarra

En medio de treinta y tres años de administración, avanzó para convertirse en ejecutivo de la Academia de Guerra del Ejército por  último superior de los militares en abril del año de 1971. En el momento en que una progresión de ocasiones provocó el derrocamiento de José María Velasco Ibarra el 15 de febrero del año de 1972, Guillermo Rodríguez Lara se convirtió en el jefe del nuevo gobierno nacional progresista.

Como jefe general del ejército, satisfizo, aprobó y condujo una rebelión incruenta y desterró subjetivamente al anterior presidente, José María Velasco Ibarra, a Buenos Aires, Argentina, donde se restauró bastante después y en todos los aspectos rápidamente antes de fallecer de manera natural.

Esta expulsión se debió al complejísimo tiempo  político en que Ecuador estaba viviendo esa época, lo que incorporó la amenaza emergente de una guerra común que se emitió debido a la polarización de los grupos que debían controlar el futuro y las próximas decisiones.

Es una gran idea destacar que Guillermo Rodríguez Lara fue un personaje oscuro en la escena política nacional de Ecuador hasta ese momento. Fue la rebelión lo que le dio a conocer en la dimensión nacional y universal. Vea Jamil Mahuad

La fuerte carga política del factor Bucaram

La nación fue casi una decisión en el área electoral que de manera  general  nunca se tomó,  en la cual el vencedor prácticamente seguro habría sido el funcionario del gobierno, Assad Bucaram, de carácter populista y con una tonelada de aceptación entre los trabajadores comunes.

Particularmente en Guayaquil y el resto de la costa ecuatoriana, que no era en realidad la preferencia de la teocracia criolla, los segmentos moderados o la iniciativa de los militares. Para esto, también es importante saber y comprender qué se parecía a la naturaleza de lo que se vivía en Ecuador.

Assad Bucaram

Assad Bucaram fue dinámico en una reunión partidista llamada Concentración de Fuerzas Populares (PPC), reunión política sin un sistema de creencias particular o para caracterizarla en una línea específica, ya sea izquierda o ideal, de la cual fue su precursor más inconfundible y  reacio.

A todo ello se puede notar que ninguno de sus contendientes mostró el arrastre y el poder discrecional que se le atribuía, a pesar del hecho de que en esos años no existían en el Ecuador encuestas de conclusión o de emisión de votos para todos los fines y propósitos. Estos llegaron más tarde y con la llegada al sistema de reglas mayoritarias democráticas.

La investigación observacional de la circunstancia proponía que Assad Bucaram iba a ganar sin estabilizadores ni desafíos extraordinarios. Su verborrea asombró y sedujo a las masas prominentes, a pesar de que se lo consideraba repulsivo y no excepcionalmente refinado para la porción más instruida y acomodada de la cantidad de habitantes en el Ecuador, que era, sin lugar a dudas, una minoría.

Los más grandes contendientes de Assad Bucaram utilizaron los más diversos activos para intentar inactivarlo y / o expulsarlo de la existencia política de la nación. Uno de ellos lo culpaba por no ser ecuatoriano de nacimiento, una técnica que indicaba que no había distanciamiento de los votantes potenciales de Bucaram.

 Y que se utilizaba una y otra vez, incluso para no permitirle ser candidato a la presidencia cuando regresó la democracia en el año de 1979. Llegó tan lejos con este plan que incluso fue usado para  no permitirle la candidatura del líder municipal de Guayaquil en las  elecciones  del año de  1978. Nunca se demostraría legítimamente que Assad Bucaram era extremadamente un extraño, un ajeno al País. En general, profesaba haber sido concebido en la ciudad de Ambato, Tungurahua, Ecuador.

Ciudad de Ambato

Dilema con  relación a  Assad Bucaram y su ideología política

Para la mayoría de los ecuatorianos, era un verdadero enigma lo que podría ocurrir si Bucaram se desempeñara adecuadamente en las carreras generales y ganara la administración, que era lo que anticipaban los patrones actuales. Este estado anormal de vulnerabilidad fue una carga extraordinaria para que algunos contradijeran, con o sin razón, los anhelos presidenciales de Bucaram.

Los visionarios de negocios y propietarios de grandes extensiones de tierra o casas enormes temían e imaginaron que Bucaram podría intentar una cruzada enérgica de incautación o nacionalización para despojarlos de sus activos. Como funcionario del gobierno, no fue a favor de los agentes e industriales.

De una u otra forma, la incensada restricción del gobierno a este personaje coincidió con los intereses de ciertas partes militares, pero particularmente con el hecho de que hasta este punto se cubrió y oscureció los anhelos políticos de Rodríguez Lara.

Además, si Bucaram a partir de ahora generó muchas dudas entre las reuniones de poder financiero y la alta sociedad, su círculo íntimo también fue objeto de una profunda duda, en particular la administración de la PPC  o Concentración de las Fuerzas Populares, como su   ideología.

 Era su Grupo político donde militó, y que luego desapareció de la escena política. Muchos encontraron en la carrera concebible de este personaje la aparición de una verdadera catástrofe para el destino final de Ecuador.

Nunca se supo si esto realmente tenía una premisa que dependía del mundo real, ya que Bucaram nunca descubrió cómo presentarse como una posibilidad para el liderazgo de Ecuador, a pesar de que esa era su meta esencial siempre. El golpe de Rodríguez Lara lo evitó hasta el fin de los tiempos.

Golpe de estado y llegada de Guillermo Rodríguez Lara al poder

De una forma u otra, estas diversas condiciones, en gran medida imprevistas e incluso improvisadas, empujaron al ejército ecuatoriano a tomar la decisión de interceder eficazmente en la predeterminación de la nación, dando el 15 de febrero del año de 1972 una rebelión incruenta y sorprendente.

Que fue  ejecutada tangiblemente por un oficial juvenil de la Armada ecuatoriana, el líder, años después del hecho resultó elevado a jefe de operaciones navales, Jorge Queirolo Gómez, quien, por fin llevó al poder  al general Guillermo Rodríguez Lara para que tomara el control.

El derrocamiento mismo ocurrió en la ciudad portuaria de Guayaquil y no en la capital, Quito, en oposición a lo que normalmente se consideraba en estos casos. No hubo brutalidad, enfrentamientos entre los jefes molestos y los pocos poderes que aseguraban Velasco Ibarra, no se explotaron las personas o heridos que lamentar y sin disparar un tiro solitario siendo descargado.

El envío de militares que se produjo fue insignificante y fue en gran medida desapercibido por el número de habitantes en la ciudad, incluso en la zona donde la casa presidencial se situaba en torno a los hechos (Los Ceibos, una división privada de la clase de trabajo superior).

La ejecución causada fue cautelosamente bastante tranquila y silenciosa. Esto fue un agradecimiento a la excepcional habilidad estratégica del líder Jorge Queirolo Gómez, quien, independientemente de ser la persona que ejecutó sustancialmente el derrocamiento de Velasco Ibarra, solo esperaba el poder durante un par de horas, dándolo muy rápidamente, en medio de las primeras horas de la mañana, al general Rodríguez Lara, que también era la persona que verdaderamente estaba tras el derrocamiento.

Consecuencias inmediatas

Debe ser notado que los militares no respondieron  eficazmente a la destrucción, ni se trató de detenerlo o incluso posponerla, a pesar del hecho de que en Guayaquil tenían suficientes tropas para hacer como tal. El factor inesperado también estuvo presente, debido a que las ocasiones ocurrieron en medio del martes de Carnaval.

Al anochecer, en medio de unas vacaciones que son habituales en el Ecuador, cuando la nación estaba con la mayor parte de los ecuatorianos propuestos a reposar o celebrar. A todos los efectos, nadie estuvo a la espera de las ocasiones políticas o incluso de las noticias, que en esos años no se difundieron de forma tan efectiva ni rápida como ahora.

Los oficiales militares colocados en Guayaquil, de forma explícita las tropas que fueron asignadas a los “Guayas” una Brigada de la  Infantería Nº 5, que se encuentra moderadamente cerca del punto  céntrico  de la ciudad, no fue una excepción. Ellos no intercedieron ni se esforzaron por hacerlo. Eran observadores latentes y tranquilos del estallido del gobierno democrático  la mayoría popular  en Ecuador, que tardó siete años en recuperarse.

En medio de ese día solo había un par de soldados además de un oficial de la orden que allí estaba, para quien el leñazo pasó totalmente inadvertido. No tuvieron la ocasión de dar su apreciación a la presencia de algún desarrollo peculiar o poco ordinario que engañó con mucha astucia, derrocando al líder  activo de la república.

Para la fuerza de trabajo militar en obligación todo parecía ordinario y sin noticias. Bien sabría indicarse que el ejército era un componente latente en la ejecución del propio derrocamiento, pero no en relación con la suposición de la toma del poder tal cual era la intención.

Es importante reflexionar sobre las correspondencias que eran considerablemente más complicadas que las que existen hoy en día, sin teléfonos móviles, asociaciones web, revistas, tabletas, organizaciones interpersonales u otros dispositivos innovadores complejos progresivamente que se han desarrollado con la progresión del tiempo,  de los años.

Expulsión de Velasco Ibarra del Ecuador

Fue bien importante que ese mismo día , sin dar tiempo a que sus partidarios respondieran o hicieran un movimiento sobre el tema, Velasco Ibarra fue inmediatamente retirado de Ecuador y forzado a tomar un vuelo  en una de las  máquina voladora de la Fuerza Aérea de Ecuador (FAE) que lo trasladó rápidamente a Panamá.

 País desde donde partió poco después de su última exiliacion en Buenos Aires, Argentina, donde regresó a Ecuador en el año de 1978 después de la muerte de su pareja Corina del Parral en un accidente automovilístico en el que fue golpeado por un transporte urbano.

Se cimentó en el tiempo de lo que moderadamente era conciso de gobiernos militares, que en conjunto, considerando los sucesores del general Rodríguez Lara, condujeron la suerte de Ecuador por algo más de siete años, hasta que la autoridad regresó al gobierno popular el 10 de agosto del año de 1979, con el ascenso  de Jaime Roldós Aguilera.

Jaime Roldós Aguilera

Bombita se convierte en el sepulturero del velasquismo en el Ecuador

Es imperativo subrayar que la rebelión del 15 de febrero del año de 1972 también manifestó el repentino fin de la larga vocación política de José María Velasco Ibarra, que se prolongó durante más de cuatro décadas y se ganó con una consideración muy abierta en medio de ese tiempo.

Nunca más volvió a mediar en la abierta existencia de Ecuador y, a veces hizo proclamaciones que a pesar de todo, no modificaron las ocasiones políticas que ocurrieron en su nación. Experimentó  un destierro sin discordancias o declaraciones extraordinarias y con una forma de vida bastante humilde en Buenos Aires, Argentina.

A pesar de que Bombita probablemente nunca lo propuso de manera inmediata o formal, terminó siendo el aniquilador  del Velasquismo en Ecuador. La época de Velasco fue un factor clave para que no tuviera la capacidad de volver a los asuntos gubernamentales dinámicos después de su llegada a Ecuador.

José María Velasco Ibarra

El no lo intento por los años pasados ​​en Buenos Aires que  lo sacaron de la posibilidad política y lo hicieron caer casi en la oscuridad. Independientemente de todo, el servicio de entierro de Velasco fue visitado profundamente. Vea Rodrigo Borjas

La Presidencia

El general  Gullermo Rodríguez Lara se caracterizó políticamente, en ese momento como un liberal  de izquierda ecuatoriano de carácter  moderado con anhelos inconfundiblemente dinámicos, pero sin propensiones autoritarias, marxistas-leninistas o soviéticas.  Claramente, no estaba alineado con ninguna de las dos potencias que en ese momento regían el orden  político mundial.

En cualquier caso, prácticamente hablando, lo hizo con los Estados Unidos, a la luz del hecho de que el gobierno ecuatoriano dependía mucho de esa nación de diferentes maneras, particularmente en los negocios e innovadores. La administración gubernamental  de Rodríguez Lara se mostró  de manera transparente, no muy parecida a las autocracias militares comunes en el cono sur en medio de los años 70.

A la luz del hecho de que la restricción de que había algo menos en cuanto a la fuerza. Esta restricción se centró en rivales específicos con una posición básica en la línea de la administración y no hubo casos afirmados de desapariciones políticas en el rango del año de 1972 y 1976, sin mencionar las ejecuciones extrajudiciales.

Tampoco se piensa en adversarios ejecutados y / o asaltados por ordenes  de la legislatura en ese período. De hecho, algunos chilenos de izquierda que escaparon de Augusto Pinochet se declararon desterrados sin problemas en Ecuador, particularmente en  los años de 1973 y 1976.

Ambiciones políticas personales

En cualquier caso, Rodríguez Lara tampoco aceptó repudiar la supervisión de la fundación de un marco de reglas de mayoría popular o democrática  y con una decisión presidencial directa. Nunca le llamó la atención hablar sobre la decisión de un presidente o incluso sobre los aspectos de la sección.

Sus aspiraciones políticas eran evidentes, a pesar de que al principio no las expresó de forma transparente o legítima. Luego  del viaje de boda, después del año de 1972, los grupos ideológicos solicitaron o esperaron un rápido regreso al orden ya establecido basado en la popularidad.

Rodríguez Lara fue  bastante severo al expresar  que  “No permitiré que los grupos ideológicos avancen para convertirse en mentores del gobierno”. Muchos descifran esta negativa a tomar decisiones presidenciales como un movimiento individual y por sus deseos de mantenerse en el poder.

Rodríguez Lara informó sobre un plan de administración cuyas columnas eran dos registros: Principios filosóficos así como Propósito de acción del gobierno con un Método de largo alcance para la transformación y el desarrollo.

La investigación resultante de las realidades recomienda que la planificación propuesta por estos archivos nunca se lograra completamente y que fue una letra muerta.  La de Rodríguez Lara fue una legislatura de anuncios pomposos que solo sirvió para inspirar la apertura que rápidamente impresionara a la población.

Constitución de 1945

En la administración, Guillermo Rodríguez Lara retomó la Constitución del año de 1945, que era una carta magna de una tendencia de orden liberal o más bien dinámica. Lo hizo como tal porque era el que más se apropiaba de los propósitos implícitos progresistas y patriotas que animaban el derrocamiento.

Formó una dependencia combinada, en la que, en cualquier caso las carteras fundamentales quedaron en manos de oficiales militares en una administración dinámica. Los grupos ideológicos mantuvieron el deseo de regresar temprano al orden constitucional  basado en la ley, sin embargo, sus inventos desaparecieron inmediatamente cuando Rodríguez Lara informó sobre su plan de cinco años.

Y de esta manera abandonó inesperadamente sus demandas políticas. En ese momento comenzó a practicar el poder exhortado por un Consejo de Gobierno, un cuerpo formado por militares de las tres partes de la Fuerza Armada, que más tarde fue reemplazado por una Comisión Legislativa.

 Uno de los logros de su legislatura fue haber entregado los fondos requeridos a la paridad de la obligación que se mantuvo con Inglaterra, conocida como la “obligación inglesa”, que se había contraído en medio de la guerra de autonomía de Ecuador, para respaldarla.

Medidas represivas

El gobernante determinó el marco legal como el de estado de sitio y lo conservó en vigor durante unos cuatro años, durante la mayor parte del tiempo que gobernó, sin que constara una verdadera razón o peso para ello. Es bien importante destacar que en Ecuador no hubo terrorismo activo o un grupo guerrillero propiamente establecido.

Nunca hubo una resistencia real al régimen ni a ninguna corriente social agresiva que pusiera en riesgo su existencia. Aún menos podemos hablar de la existencia de grandes bandas criminales o narcotraficantes en ese momento. El estado de sitio era simplemente una medida arbitraria y adecuada de una dictadura que no respetaba los derechos legales o constitucionales de los individuos.

Cabe destacar que durante esos años el Ecuador no sufrió ningún tipo de insurgencia o la acción de grupos terroristas organizados, o bandas criminales,  con la fuerza para poner en peligro las potencias establecidas.

El gobierno de Rodríguez Lara comenzó a regir con mano apretada y forjada, pero esta posición se suavizó gradualmente hasta convertirse en casi inexistente. Encerró a muchos  corresponsales que se aventuraron a criticarlo. En octubre del año de 1973 tenía varios líderes de la oposición los cuales eran conocidos y que fueron confinados en la Amazonia.

Esta medida se tomó de manera absolutamente arbitraria y sin el debido proceso ni un juicio justo para los implicados, contra quienes ni siquiera hubo una acusación específica. Al cabo de un lapso de tiempo, Rodríguez Lara quitó el encierro y dio libertad  a los detenidos.

De esa manera procedió por el mucho alardear de críticas de la prensa que tuvo que enfrentar por los  fuertes  ataques y enfrentamientos muy duros y desagradables que no ameritaron ninguna respuesta concreta o satisfactoria. El gobierno de Rodríguez Lara también tuvo que hacer frente a una violenta ola de protestas provocadas por  individuos estudiantiles.

Especialmente en Guayaquil, una de las cuales Rosa Paredes, una maestra líder e  integrante  del circulo comunista, resultó herida y fue golpeada en el cuello por una bomba de gas lacrimógeno. Murió poco después. Esta muerte provocó manifestaciones más violentas, especialmente por parte de estudiantes universitarios en Guayaquil que reaccionaron.

Inspección del último gobierno de Velásquez

Fue bastante complejo lo que Rodríguez Lara hizo al inspeccionar e investigar, con un cierto cumplimiento y la aprobación inicial de la resolución pública, algunos altos funcionarios del último régimen de Velasco, no sin caer en ciertos excesos de apresuramiento, como en el proceso de Alfonso Arroyo Robelly.

Quien era uno de los ministros favoritos de Velasco Ibarra. Arroyo Robelly fue indultado por los tribunales después de pasar largos meses en prisión. Muchos velasquistas consideraron que el caso de Arroyo Robelly era un claro ejemplo de persecución política y judicial contra quienes eran colaboradores o simpatizantes del ex presidente Velasco Ibarra.

Ciertos datos adicionales

Presentó un método de régimen con una tendencia nacionalista y revolucionaria, que estaba compuesto básicamente por dos instrumentos preparados especialmente para este propósito: Principios filosóficos al igual que un gran  plan de acción del gobierno, como también un Plan integral para la transformación y el desarrollo completo y totalizado.

Al mismo tiempo, determinó el estado de sitio en el País y lo conservó en vigor durante unos cuatro años, durante todo el tiempo que gobernó, con la interrupción de todas las garantías constitucionales contempladas, sin tener realmente una razón o un peso real para ello. Nunca hubo una amenaza implícita o coacción para el gobierno.

Fue un duro trabajo el de Rodríguez Lara limitar  a varios líderes de la oposición en las demarcaciones orientales que se aventuraron a alzar sus voces contra sus acciones o las de su gobierno, que consideraron esencialmente ilegítimos, arbitrarios y absurdas. La Corte Suprema también intervino y estableció los amargamente recordados “Tribunales Especiales”.

Estos aparentemente sirvieron para agilizar la administración de justicia, que en sí misma era lenta e ineficiente, especialmente cuando ocurrieron o se descubrieron las presuntas amenazas de “subversión”, pero pronto tuvieron que reprimirlos porque había cuantiosos excesos, ilegalidades y asuntos de corrupción

Desempeño económico

La ejecución financiera de la legislatura de Rodríguez Lara fue separada por la masiva y sorprendente bonanza que se produjo a partir de los ingresos petroleros que comenzó a percibir el Estado. Un informe emitido por la Corporación Financiera Ecuatoriana (Cofiec) para el bienio que partió de los años de  1973 a 1974.

 Que reveló algunas cifras fascinantes sobre el avance y la ejecución general de la economía: el desarrollo mundial avanzó hacia el 13 por ciento, el desarrollo moderno a 14, el negocio a 7.43, el de la banca, resguardo y tierra en 12.3 y la de desarrollo en 8.2.

El fruto per cápita había subido de $ 279 en el año de  1970 a $ 613 en el año de  1975, lo que implica que había aumentado dramáticamente en solo cinco años. En cualquier caso, también es esencial ver el lado opuesto de la moneda. No todas las cosas son tan positivas como la mayoría de las ideas comparecidas. Además había números en rojo.

Hubo una disminución neta del segmento hortícola para la utilización nacional que no alcanzó el uno por ciento del desarrollo bruto, mientras que la población se expandió al 3,4 por ciento, lo que se demostró por la deficiencia en desarrollo y el gasto creciente de sustento.

En cierta forma se dio en el año de  1970 y 1979, la obligación abierta se desarrolló en 12.41 ocasiones y la obligación privada se expandió en 57.89, una extensión mucho mayor que en el nivel estatal. El producto interno bruto per cápita se desarrolló como en ningún otro momento en el período principal del petróleo enviado.

En el año de 1972, el envío de petróleo comenzó con un costo de $ 2.50 por barril refinado, simplemente en medio de la tiranía del general Guillermo Rodríguez Lara.  De manera inconcebible, este costo llegó a $ 13.90 en el año de 1975, lo que le dio a la nación una infusión sólida de activos que impulsó el límite financiero de $ 1,920 millones, incluidos $ 800 millones solo para la tarifa del petróleo crudo.

Esta expansión en el salario para la nación, un resultado improvisado de las disputas en el Medio Oriente, provocó un extraordinario desarrollo del PIB per cápita, que aumentó de $ 396 a la medida de $ 624, un supuesto que superó el $ 1,000 por cada habitante.  Antes del final de la década. Fue una fase de desarrollo monetario inimaginable y eso no volvió a ocurrir en los próximos años.

El petróleo como ayuda monetaria para el nuevo gobierno

La tarifa del petróleo comenzó con la nacionalización como parte de las ventajas y privilegios de las organizaciones petroleras externas, la forma de las concesiones, la proclamación de otra Ley de Hidrocarburos, el límite financiero para trabajos abiertos y emprendimientos sociales desarrollados.

La revelación de este importante activo regular ajusta las relaciones habituales del marco político ecuatoriano, ya que, a pesar de convertirse en el principal sustento financiero de la nación y de esta manera, cambiar su ejemplo de desarrollo y avance, se enfrenta a algunos actores sociales que pretenden ajustarse a los beneficios que El “oro oscuro” garantiza a la nación.

El 28 de julio del año de  1973, Ecuador se alistó en la “Asociación de Países Exportadores de Petróleo” de la OPEP con 250,000 barriles por cada día de petróleo con bombas y platillos que Ecuador observó, mientras que diferentes naciones enviaron más de un millón de barriles por día, por ejemplo. Arabia Saudita, Irán, Irak. Kuwait, Venezuela y así sucesivamente.

“La OPEP, como una asociación multilateral formada generalmente por naciones petroleras en Medio Oriente, trató de configurar los costos mundiales del petróleo e incrementar el control de las naciones en parte sobre sus negocios petroleros particulares.

Reforma agraria durante el gobierno de Guillermo Rodríguez Lara

En su Razonamiento y método de acción, la administración de Rodríguez Lara había declarado en cierta medida afectada la ejecución de un cambio agrario genuino y convincente. En cualquier caso, el enfoque agro-reformista de la administración fue tardío, bastante reticente, muy opuesto y excepcionalmente sensible al peso constante de los propietarios de enormes regiones de tierra o latifundios, particularmente el practicado por los terratenientes.

Temían ser repentinamente privados de su propiedad, por lo que claramente restringieron cualquier cambio que se propusiera presentar en el método de responsabilidad por la tierra. El Instituto Ecuatoriano de Reforma y Colonización Agraria utilizó solo el 25 por ciento de su límite financiero designado  para el ciclo del año de 1973 y 1975.

Lo que ilumina cuáles eran las necesidades del gobierno “patriota y progresista”, que por cierto no hizo. Vaya a ser simples proclamaciones lógicas y cargadas de planes bien intencionados, a pesar de que con una extensión funcional restringida y que no terminaron siendo vistos entre los destinatarios.

El cambio agrario de Rodríguez Lara fue medio e inadecuado, tanto en lo que respecta al transporte de tierras como a la ejecución de un enfoque de avance de la creación rural que sería convincente.

Adquisiciones de armas y equipo para el ejército

Dentro de las medidas importantes ocurrida en medio de la administración de Rodríguez Lara, es que  los grupos de los tres ramales del ejército se restablecieron esencialmente, adquiriendo las armas actuales y según lo indicado por las necesidades de protección que existen aparte de todo lo demás.

Un caso razonable de esto es que la Fuerza Aérea de Ecuador obtuvo su primera máquina supersónica de vuelo de combate, el avión guerrero Sepecat Jaguar, de producción anglo-francesa  del  año de 1975 y que ya no estaría  en  administración dinámica. El desarrollo de tres lanchas rápidas equipadas con cohetes Exocet para la Marina.

Que se trabajaron en un astillero en la ciudad de Bremen, también se contrató en Alemania. Otra tarea prominente fue la de dos submarinos alemanes de la clase 209, los principales que la Armada ecuatoriana ha tenido en su historia, y que aún apoyan este día. Se obtuvieron armas nuevas que no se utilizaron, lo que fue un logro en la obtención de herramientas de guerra. Hasta ese momento, Ecuador estaba representado por la compra de armas utilizadas y, con frecuencia, incluso en condiciones terribles o inutilizables.

Arreglos de pesca y conflictos con los Estados Unidos

En el año de 1974, con la entrada al poder del General Augusto Pinochet en Chile, se inició un concurso de armas entre esa nación y Perú,  opositores desde hace mucho tiempo. Eso ocasionó intranquilidad en la legislatura militar de Ecuador, que frenéticamente necesitaba modernizar su propio equipo de guerra, que en ese momento estaba muy anticuado para ese momento.

El 16 de abril de ese año, el embajador de los Estados Unidos en Ecuador, Robert Brewster, sugirió que su administración cumpliera con todos los requisitos y necesidades más importantes de la Armada ecuatoriana. “Ofrecer equipamiento a cualquier parte del gobierno militar ecuatoriano no es contraproducente para nuestros intereses en la pesca con caña.

Era de entenderse que el gobierno ecuatoriano es militar y no debería descartarse  ver las  relaciones de forma desconectada y segregada. Vender material militar se asemeja a mover nuestras relaciones en “todos los frentes, incluida la búsqueda de una respuesta para el problema de la pesca en ángulo, y una vez que se restablezca la relación militar, la administración intentará mantenerla y conservar una distancia estratégica de los episodios que la ponen en peligro.

Gobierno de Guillermo Rodríguez Lara

Después del esfuerzo golpista militar ocurrido en marzo del año de 1971,  en donde Rodríguez Lara fue nombrado Comandante General del Ejército por Velasco Ibarra, quien en ese momento estaba cumpliendo su quinto mandato presidencial. Finalmente, cuando los militares derrocaron a Velasco Ibarra en febrero del año de 1972.

Rodríguez Lara fue elegido líder del Consejo Militar de Gobierno; Fue entonces cuando recibió el título de Presidente de la República y desarraigó a los individuos de esa asociación para tornarse como un total  tirano.

Las razones que llevaron a los militares ecuatorianos a asumir la responsabilidad del poder en ese momento estaban en un nivel muy básico dos: la bonanza petrolera que se acercaba y el deseo de no permitir un procedimiento discrecional que probablemente habría dado el triunfo al cuestionable y populista competidor Assad Bucaram.

Los militares no necesitaban que las riquezas petroleras fueran supervisadas ni por un aspirante populista ni por el gobierno nacional convencional. La Junta Militar se esforzó por perseguir al perfecto patriota de Velasco Ibarra y su enemigo de la batalla oligárquica. La población en general la respetaba con compasión, eufórica como estaba ante la posibilidad de la bonanza petrolera.

Hacia el inicio de su organización, se representó un programa expreso para el cambio financiero y la modernización, sin embargo la autoridad militar estaba en cierto grado en conflicto. Los convencionalistas lucharon para cuadrar los cambios agrarios y monetarios al tiempo que restringían un enfoque patriota hacia la nueva industria petrolera.

Rodríguez Lara continuó con la Constitución del año de 1945, de una tendencia radical específica, ya que era la que más apropiaba las razones progresistas y patriotas de la perturbación por el golpe.

Enmarcó una oficina mezclada, en la cual, como sea, las principales carteras quedaron en manos de los militares. Los grupos ideológicos mantuvieron la expectativa de un regreso temprano a la solicitud protegida, sin embargo, sus descubrimientos desaparecieron cuando Rodríguez Lara informó sobre su plan de cinco años.

En ese momento comenzó a ejercer el poder informado por un Consejo con respecto al Gobierno, coordinado por militares de las tres partes de la Fuerza Armada, que cada vez más adelante fue desplazado por una Comisión Legislativa. Propuso un plan de gobierno nacionalista y revolucionario, hecho de dos archivos:

  • Estándares filosóficos y plan de actividades del gobierno.
  • Arreglo básico para cambio y avance.

Además, proclamó la condición de ataque y la mantuvo durante unos cuatro años, con la suspensión de cada certificación protegida; Restringió algunos precursores de la resistencia en el Amazonas; Dirigió a los delegados de la última rutina del gobierno  de Velasco.

La Corte Suprema de Justicia intercedió y estableció los tribunales únicos para acelerar la organización de la justicia, principalmente en las violaciones de interrupciones, sin embargo, antes de que pasara mucho tiempo, era necesario sofocarlos a la luz del hecho de que había sobreabundancia.

En el año de 1974, la rutina comenzó a apuntar al kilometraje, de modo que en agosto del próximo año se produjo el general Raúl González Alvear y otros militares y legisladores reunidos en el Frente Municipal; González Alvear tomó la residencia real de la administración y se nombró a sí mismo como jefe de estado.

Sin embargo, Rodríguez Lara tuvo la capacidad de llegar a Riobamba, desde donde comenzó la caminata a Quito con la unidad defensiva cubierta Galápagos. González Alvear, viéndose a sí mismo sin la ayuda de la fuerza armada basadas en la aviación o la Armada, necesitaba rendirse y luego se refugió en el amparo seguro internacional de Chile.

Diferentes oficiales lucharon por tales medidas, mientras que Rodríguez Lara intentó progresivamente mantener una posición de compensación. No era una identidad convincente o encantadora para el grupo, se quedó corto en su propio desarrollo prominente.

En septiembre del año de  1975 ocurrió una revuelta de oficiales conservadores, sin embargo, la posición de Rodríguez había sido dañada letalmente. Se vio obligado a irse el 11 de enero del año de  1976 y fue dominado por una junta militar de tres hombres que a la larga devolvió al gobierno elegido a Ecuador.

Desgaste del régimen

En el año de 1974, la rutina de gobierno de Rodrigo comenzó a destruirse abiertamente y políticamente. Perdió la ayuda subyacente de la población general, que obviamente estaba decepcionada a la luz del hecho de que la riqueza del petróleo no se tamizó en la medida adecuada en cuanto al aumento constante en el costo promedio de los artículos básicos.

Los trabajadores y las asociaciones fueron retirando poco a poco la ayuda que habían recibido al principio, el general Rodríguez Lara. Los grupos ideológicos anti-extremistas y conservadores solicitaron una llegada a la rutina formal, desafiando posteriormente, de manera indirecta y sin pretensiones, contra lo que pensaban sobre una tiranía mal concebida.

La teocracia y las organizaciones petroleras convergían en la situación política con algunos militares conservadores. La administración comenzó gradualmente a aludir a un acuerdo para volver al sistema de reglas de la mayoría popularmente. Las estimaciones financieras recibidas a mediados del año 1975 para abordar la deficiencia de la riqueza relacionada con el dinero universal que estimularon el despido de las principales reuniones de intercambio.

El 31 de agosto del año de 1975, en una confabulación con los legisladores reunidos en un Frente Urbano, el General Raúl González Alvear y otros comandantes del Ejército hicieron la guerra con el objetivo particular de destituir a la administración y establecer otra rutina.

Desilusión generalizada

Fue bastante triste para algunas personas que habían puesto sus expectativas en la legislatura de Rodríguez Lara que creyeron que cambiaría con  la administración de Ecuador, fue una completa insatisfacción. En un futuro cercano se descubrió que su rutina de gobierno  no era ni progresista ni patriota, que era la forma en que se llamaba ante la población en general y en todo el mundo, y que actuaba como una expansión oculta de los intereses de las reuniones monetarias que había mandado constantemente al Ecuador.

Los Estados Unidos terminaron siendo el poder que, a pesar de ciertas erosiones de poca inmensidad y aún más mediocre, coordinó los avances de Ecuador en el fondo, tanto en el contexto local como global. Con Rodríguez Lara no hubo progresiones que fueran críticas o de grandeza, entonces de nuevo, en realidad la tesorería tenía un mayor número de activos que antes, lo que provocó numerosos costos superfluos o que, en condiciones normales, no habría ocurrido.

A lo largo de los años, esencialmente nadie recuerda lo que ocurrió en la legislatura de Rodríguez Lara o se considera un compromiso significativo para la mejora del Ecuador. Bien podría decirse que después de unos cuantos años se pasa completamente por alto y que su memoria no produce contención ni culpas extraordinarias.

Intento de golpe de estado en agosto de 1975

Ocurrió que el día  31 de agosto del año  1975, Rodríguez Lara enfrentó un sangrante esfuerzo de derrocamiento conducido por el general Raúl González Alvear, del cual salió bien y dejó una impactante paridad de 22 muertos, incorporando a un oficial militar con el cargo de coronel. La inspiración para intentar el derrocamiento de Rodríguez Lara se estableció en el desgaste que para entonces efectivamente encontró su rutina de gobierno.

El levantamiento se coordinó desde un hogar conmemorativo cercano a la residencia real de la administración y ofreció encuentros genuinos entre los diversos grupos de militares que mediaron. La escena de la lucha fue fundamentalmente el centro memorable de Quito.

El gran fracaso del evento golpista  se debió a la ayuda adquirida por el general Rodríguez Lara del destacamento fuertemente revestido Galápagos, que se encuentra en la ciudad de Riobamba, territorio de Chimborazo, situado en el punto central de la nación.

 El grupo de militares que procuró el derrocamiento simplemente no fue capaz de ganar, independientemente de la forma en que el gobierno de Rodríguez Lara se encontraba en ese punto famoso debilitado y sin ayuda militar extraordinaria. González Alvear advirtió que no contaba con la ayuda de la fuerza naval o de la fuerza armada basada en la aviación.

Por lo que tenía que dejar su esfuerzo y rendirse. De esta manera, el general González Alvear quedó desterrado en Chile. El objetivo de la sorpresa fue devolver el gobierno popular y la institucionalidad a la nación, que se había perdido después del derrocamiento de Velasco Ibarra. Un caso inconfundible de esto son los diversos asaltos ejecutados en los medios por la administración aceptada de Rodríguez Lara.

La salida del poder

El malvado intento de derrocamiento del general Raúl González Alvear fue fulminante, a pesar de que al principio no logró la razón expuesta, y al final debilitó de manera concluyente la administración oficialmente agotada y desagradable de Rodríguez Lara.

En consecuencia, solo cuatro meses después del esfuerzo de derrocamiento, los comandantes generales de la fuerza militar, naval y cuerpos voladores lo influenciaron discretamente para que se fuera, por último fue relevado del mando el 11 de enero del año de 1976.

Su salida  no fue feroz, discutible u horrendo: en algo estuvo de acuerdo con el jefe militar durante un período prudencial para retirarse sin aturdimientos significativos o fallos mediáticos, un arreglo efectivo que le permitió realizar el matrimonio de su pequeña hija en el Palacio de Carondelet días antes de  entregar la dirección y ordenar el intercambio de Intensidad empoderada  entre distinciones militares y con increíble respeto.

Claramente, los precursores militares ecuatorianos consintieron en mantener una distancia estratégica de un despegue vergonzoso o deshonroso de Rodríguez Lara de intensidad y eso se unió a él a cambio de su abdicación.

Ese día entregó el poder, que sucedió en todo momento hacia el comienzo del día alrededor de las siete en punto, se mudó al lugar donde creció, Pujilí, donde terminó alegremente moviéndose en las avenidas con el gentilicio, como demuestran las fotografías que hasta hoy se conservan de la ocasión grabada.

Y que más tarde circundó abundantemente en los diferentes métodos de prensa. Rodríguez Lara prevalecía en el Consejo Supremo de Gobierno, un triunvirato militar formado por el almirante Alfredo Poveda Burbano, en interés de la Armada ecuatoriana; El general Guillermo Durán Arcentales, por el ejército ecuatoriano, y el general Luis Leoro Franco, en interés de la Fuerza Aérea ecuatoriana, el cual estuvo a cargo hasta el mes de Agosto del año de 1979.

Obras de Guillermo Rodríguez Lara

Dentro de sus obras se encuentran aquellos trabajos que marcaron una gran huella en la historia y que a pesar de haber llevado un gobierno dictatorial, siempre estuvo a la buena intención de luchar por el bien de la comunidad que le rodeaba, que era toda aquella que estaba bajo su mando,

Más importantes

En medio de estadía, se inició una enorme creación de petróleo en el distrito de la Amazonía de la nación y con los activos obtenidos de las soberanías petroleras, se organizaron obras abiertas que dieron bienestar general a la población, por ejemplo, clínicas médicas, centros de atención integral, centros recreacionales, escuelas, calles, vías, se despejó la calle de Quito a Tulcán).

 Además, se montó la instalación de tratamiento de petróleo de Esmeraldas, que durante mucho tiempo ha sido y sigue siendo la más grande y significativa de la nación. Como una razón para el mando de Rodríguez Lara, se anunció un Movimiento Nacionalista Revolucionario, que básicamente proponía el cambio social y financiero del Ecuador.

Utilizando los activos monetarios que produciría la tarifa del supuesto “oro oscuro”. Esta declaración demostró ser solo una expresión expresiva sin embargo totalmente vacante y sin una sustancia genuina. Realmente nunca funcionó como se esperaba. La administración de Rodríguez Lara estaba tan sola en las declaraciones de promoción.

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